Cuidado con perder de vista el camino.

El otro día me inspiró el reencuentro que tuve en un Supermercado con unos ex compañeros. Sí sí… en un Supermercado. Los tres coincidimos haciendo la compra. Eramos tres ex jugadores de Hockey sobre Patines. Habíamos jugado juntos en las categorías base de nuestro deporte.
Me hizo mucha ilusión el reencuentro y empezamos, como no, a hablar de nuestro deporte favorito. En Sant Sadurní d’Anoia, una de las cunas mundiales de este deporte, hablar de Hockey es algo muy habitual. «S» y «L», así llamaremos a los ex jugadores, están totalmente desvinculados del deporte. A menudo van a ver algún partido pero ya no con la insistencia e intensidad de antes.
El único de los 3 que sigue vinculado al cien por cien soy yo. Ahora como entrenador. El encuentro me llevó a la reflexión solamente llegar a casa. Pensé que el deporte crea lazos imperturbables e infinitos entre todos aquellos que un día compartieron vestuario, entrenamientos, viajes, partidos y parte de la niñez. Pensé que el deporte te puede dibujar una sonrisa en los días más grises, y que las anécdotas vividas forman parte de nosotros, para siempre, y que las hacemos más nuestras cuando las compartimos y las revivimos con aquellos con quien un día fuimos inseparables. A mi, la sonrisa esa mañana, me contagió todo el día.
Luego, mi reflexión me llevó a mi parte más sensorial y a la vez más racional y profesional. «S» y «L» fueron campeones de España en la Categoría Infantil y Campeones de Catalunya en la Alevín, y jamás jugaron, ni tan solo entrenaron un solo día, con el Equipo de Ok Liga del Club. Sus carreras deportivas acabaron en la última de las categorías de base… y nunca más se supo de ellos en nuestro «mundillo».
Aún así, en ellos ha quedado impregnado el espíritu de equipo, la empatía, el esfuerzo, el compañerismo, los valores, la educación, el respeto y la organización que supuso compaginar Hockey y estudios. Aún así, en ellos quedó la responsabilidad que implica ir a entrenar, estar comprometido con algo, quedó, en ellos, todo aquello que significa pertenecer y formar parte de un grupo, de un equipo, de un club.
En la Facultad del Deporte se aprende más que frente a una consola. Y lo que ahí se aprende puede utilizarse en todos los ámbitos de nuestra vida. No siempre se consigue llegar a lo más alto, aunque por el camino sí se consiguen grandes logros y se superan grandes retos.
Hoy muchos hablan de conseguir campeonatos en las categorías de base. Colarse en una final de un Campeonato de España o de la Comunidad que sea. Hoy muchos diseñan el camino solo con ese fin. Muchos de los que lo conseguirán no jugaran jamás en la máxima categoría de nuestro deporte.
Solo os puedo decir que la recompensa está en el camino. En no saltarse ninguna etapa. En aprender de todo lo que nos pasa, se gane, se pierda o se empate. Aprender es lo que nos hace crecer y el resultado no solamente puede ser uno. Ganar nos gusta a todos y nos levanta el ánimo, pero creo que a menudo está sobrevalorado.
De los tres el único que jamás fue campeón de España soy yo. Y el camino me enseño a hacer lo mejor posible de Entrenador.
Los campeonatos lucen en las vitrinas y resuenan para siempre en nuestro corazón, pero no nos garantizan que el camino sea largo… eso solo lo garantiza el hecho de querer aprender y ser mejor siempre, pase lo que pase y sea el destino final el que sea.
La responsabilidad está en que los Entrenadores de base quieran ser mejores cada día. Innoven, aprendan, se formen, se apasionen y transmitan con entusiasmo y rigor aquello que pertenece a cada etapa.
La responsabilidad está en la forma en que ,como padres, decidamos acompañar a nuestros hijos deportistas. Sin la visión en el logro y sí en el aprendizaje y en las lecciones del camino.
La clave está en los Clubs y en sus Juntas Directivas. Que deben apostar por la formación y no por el resultado solamente. Formar y ganar pueden ir de la mano si se ajusta el término y las formas. Deben apostar por un modelo y por unas etapas claras que cubrir por categoría.
Luego… luego los Campeonatos ya llegaran… o no… si no llegan a lo mejor conseguimos que el camino del deportista sea más largo y a la larga de mucho más éxito y recompensa.
Por eso me gustaría repetir… Cuidado con perder de vista el camino…


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